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Identidad sexual

Los temas relacionados a la sexualidad siempre han sido de gran interés, pues estos van más allá del acto reproductivo y abarcan la perspectiva psicológica y sociológica, sin embargo, en muchos casos sigue siendo un tabú hablar sobre las diversas orientaciones sexuales, géneros e identidades, pues no se conocen realmente las diferencias que existen entre estos términos y sus aplicaciones.

La identidad sexual puede entenderse tanto como la definición que tiene cada individuo de su realidad sexual, incluyendo su identificación, género y orientación, como la comodidad que este posee al pertenecer a algún sexo determinado, sea al que corresponde biológicamente o no.

En líneas generales, la sexualidad de cada persona se establece mediante el deseo que esta tenga de poseer determinado sexo, la conducta o rol que desarrolle dentro de la sociedad y la atracción que sienta hacia otros individuos, todo esto sin seguir un orden previamente establecido, es decir, que el comportamiento no interfiera con la orientación ni esta con el reconocimiento del sexo.

problemas de identidad sexual

En la actualidad se observa cómo cada día la sociedad acepta la inclusión de individuos con diversas condiciones sexuales, por ello es importante conocer más sobre este tema, saber en qué consisten las distintas tipificaciones y poder identificarlas.

¿Qué es identidad sexual?

Se conoce como identidad sexual al reconocimiento que un individuo tiene de pertenecer a un sexo, lo que a su vez indica su conformidad o inconformidad con el mismo y le permite determinar su identificación. Este término también ha sido empleado para referirse a las características generales que definen la sexualidad y el género de cada persona, sin embargo a través del tiempo se han logrado establecer importantes diferencias que separan cada una de estas categorizaciones, lo que permite estudiarlas por separado.

Debido a la relación existente entre el sexo y la identidad sexual (que es la identificación de este y su órgano genital) solo existen dos identidades: hombre y mujer, por lo que cada individuo puede aceptarse con el sexo que posee anatómicamente o rechazarse, deseando cambiar sus partes íntimas. Esto es lo que define la identidad sexual, la cual se conocía anteriormente como sexo psicológico.

Si una persona desea cambiar su órgano genital porque no se encuentra conforme con él, su identidad sexual es opuesta al sexo que le ha otorgado la naturaleza. A este tipo de individuos se les denomina transexuales.

La transexualidad es una condición psicológica que se enfrenta con una realidad fisiológica, lo que origina un desorden emocional en la persona que no se siente dueña de su propio cuerpo o no encuentra concordancia entre sus pensamientos, el contexto social y su fisonomía, por lo que la única manera de sentirse cómodo es cambiar su aparato reproductor para que esté acorde con lo que siempre estuvo seguro de ser psicológicamente.

Hasta el momento no existen razones específicas que justifiquen esta condición, algunos psicólogos señalan que se desarrolla de manera multifactorial, mientras otros aseguran que se origina desde la formación del feto en el vientre de la madre, debido a una alteración cromosómica o desviación del correcto orden del desarrollo embrionario.

¿Cuándo se desarrolla la identidad sexual?

La identidad sexual empieza a desarrollarse desde la formación del niño en la placenta, cuando genéticamente se define el sexo, sin embargo, la verdadera identificación a conciencia comienza en los primeros años de vida del infante, ya que desde su nacimiento los padres buscan inculcarle conductas que socialmente van acordes a su sexo.

Antes de desarrollar la capacidad del habla el pequeño puede asociar diversos objetos al sexo, un ejemplo de esto es cuando un niño juega con una muñeca y su madre se la quita, poniendo en su lugar un carrito, esto poco a poco va creando la vinculación entre el comportamiento, los gustos y el sexo, por lo que probablemente en una próxima oportunidad el niño prefiera el carrito antes que a la muñeca.

Cuando el infante empieza a manifestarse a través del lenguaje generalmente ya puede diferenciar a los niños de las niñas, en estos momentos ya está capacitado para repartir juguetes a sus similares en relación con su sexo, y mediante el ensayo y error comienza a asociar al sujeto con el constructo o ideal que conllevan las palabras que clasifican a ambos sexos según sus conducta o preferencias, tal es el caso de la vestimenta y los colores.

De esta manera cuando el pequeño entra en la edad escolar forma su grupo de amigos, el cual en la mayoría de los casos se encuentra integrado por niños del mismo sexo, pues son quienes se asemejan debido a que comparten gustos, objetos y temas de conversación.

Un aspecto importante durante este período es la proyección que el niño establece con algún integrante del núcleo familiar, lo que trae consigo un fuerte grado de influencia. Este vínculo va a ayudar a que el infante se sienta identificado con una caracterización que le va a permitir forjar  un modelo a seguir.

Por lo general las dudas de los jóvenes con relación a su identidad sexual surgen durante la adolescencia, esto a raíz del desarrollo corporal y de la atracción física hacia otros individuos, sin embargo es en esta etapa donde todo lo enseñado por los padres durante la infancia toma verdadera importancia en la vida del chico, pues es la base sobre la cual se fundamenta su identificación. Esto por un lado puede resultar bueno para poder sobrellevar la adolescencia con una noción establecida sobre su identidad, mientras que si el joven muestra inconformidad con su sexo, género o la orientación sexual que la sociedad le ha inculcado, es más difícil para él expresar sus pensamientos y emociones al respecto, por miedo al rechazo.

No existe una edad determinada donde se establezca la identidad sexual, incluso algunos psicólogos exponen que en realidad esta nunca se termina de forjar. Aun así, no hay duda de que las tres primeras etapas de la vida son elementales para definir una condición duradera, con la cual el individuo se presente a la sociedad durante la fase adulta y cree vínculos amorosos.

Identidades de género

Se entiende por identidad de género al conjunto de comportamientos que se relacionan a determinado sexo, es decir, las cualidades y roles que adoptan las personas al momento de desenvolverse en la vida social. El género no necesariamente va acorde al sexo que posee el individuo, ni a la identidad sexual que este ha definido, pues es un elemento de la sexualidad que se establece de manera independiente. Una persona transexual puede poseer indistintamente el género de su sexo natural o el del que ha decidido adoptar.

Existen dos géneros: el masculino y el femenino, debido a que cada sexo posee una manera de comportarse establecida socialmente, la cual cumple con los parámetros de estabilidad y complementariedad que debe tener una pareja para poder trabajar en equipo y aportar a la relación. Dentro de estos géneros se establecen 4 aspectos importantes que conforman el rol, ellos son: rasgos de personalidad, apariencia física, comportamiento hacia las labores domésticas y el área laboral.

Sin embargo, dentro de estos géneros se pueden encontrar diferentes adaptaciones que asumen los individuos para formar su personalidad, ya sea para orientarla con su identidad sexual o por no considerarse dentro de una identidad definida. Entre ellas se encuentran:

Cisgénero:

Este término incluye a aquellos individuos que poseen un género acorde a su sexo, por ejemplo, si una mujer posee órgano sexual femenino y se comporta como tal, entonces es una persona cisgénero. Esta categoría no se aplica a individuos transexuales que manifiesten un género acorde a su nuevo sexo, pues en este caso sería transgénero.

Transgénero:

Se refiere a aquellas personas que, al contrario de los cisgéneros, poseen un género distinto a su sexo biológico. Es importante destacar que no todos los transgéneros son transexuales o viceversa, eso depende de la identidad que defina cada individuo.

Intergénero:

Dentro de esta categoría se encuentran los individuos que no se sienten pertenecientes a ningún género en específico, ya que a veces pueden identificarse con las cualidades de uno y otras con el opuesto o con ninguna de las dos. Los individuos intergéneros no se consideran bigéneros ni agéneros, por lo que se niegan a aceptar que solo haya dos identidades.

Bigénero:

Hace referencia a aquellos individuos que creen pertenecer a los dos géneros por igual, ninguno sobrepasa al otro y por ende los rotan u adoptan dependiendo de las circunstancias o siguiendo lo que su estado de ánimo les indique. La temporalidad de la manifestación de cada género no se encuentra establecida, es algo que varía en cada persona.

Agénero:

Es un término empleado para referirse a las personas que no se sienten pertenecientes a un género establecido, pues no consideran que se deban adherir a uno; en muchos casos son personas que busca la autenticidad de un género propio. También se conoce como género neutro.

Diferencias entre identidad sexual y orientación sexual

Como ya se ha planteado anteriormente, la identidad sexual es la certeza que un individuo tiene de pertenecer a un sexo específico, independientemente de si este es el biológico o no. Por su parte, la orientación sexual es la atracción física y emocional que una persona siente hacia otra.

Desde el punto de vista psicológico la identidad sexual se entiende como el concepto que cada persona debe tener de sí misma, con la finalidad de reconocerse y aceptarse dentro de un sexo, mientras que la orientación sexual es la que determina, mediante la afinidad, con quién se va a compartir la intimidad.

La orientación sexual no se encuentra decretada por la identidad sexual, es posible que a un individuo transexual le atraigan las personas que pertenecen a su sexo inicial o al que se ha cambiado, sin importar si estos también son transexuales o no. Así pues, al igual que en el caso del género, la orientación es un aspecto aislado de la identidad, por lo que la atracción no siempre va en dirección al sexo opuesto.

A pesar de ello, numerosos estudios han encontrado patrones importantes en relación al género y la orientación sexual, pues es muy común que estos se complementen tal como en el caso del hombre y la mujer cisgénero, es decir, probablemente una persona con género masculino (independientemente de su sexo) se sienta atraído por una persona de género femenino o viceversa.

Es oportuno mencionar que la orientación sexual se verá enmarcada siempre desde la perspectiva del sexo del individuo, por lo que si dos personas del mismo sexo se atraen sexualmente, a pesar de poseer distintos géneros, su orientación se considerará homosexual.

Tipos de orientación sexual

La orientación sexual es uno de los elementos más importantes de la sexualidad, pues ella determina con qué individuos se establecerán fuertes lazos emocionales y relaciones íntimas. Los tipos de orientación sexual existentes, son:

Heterosexualidad:

 Es el término empleado para referirse a la atracción que siente un individuo hacia otro del sexo opuesto.

Homosexualidad:

Se refiere a la orientación sexual que tiene una persona hacía otras que pertenecen a su mismo sexo. También son empleados los términos gay, en el caso de los hombres o lesbiana en el de las mujeres, para referirse a esta condición, según sea el caso.

Bisexualidad:

Dentro de este tipo de orientación se encuentran los individuos que se sienten atraídos sexualmente tanto a personas que pertenecen a su mismo sexo, como al contrario.

Asexualidad:

Es una condición en la cual el individuo no siente ningún tipo de atracción erótica hacia algún sexo, sin embargo, sí es capaz de desarrollar vínculos amorosos, por lo que se encuentra dentro de los tipos de orientación sexual.

Pansexualidad:

Se emplea para referirse a las personas que sienten afinidad por cualquier otro individuo, sin tomar en cuenta su sexo, su género o su identidad sexual. Va más allá de la bisexualidad, pues se puede incluir la atracción por las personas asexuales.

Importancia de definir la sexualidad a temprana edad

La sexualidad de una persona engloba el conjunto de términos que se han estudiado, como es el caso de la identidad, el género y la orientación sexual, pues en su sentido más amplio esta es el reconocimiento del individuo como un ser sexual psicológica, fisiológica, biológica y sociológicamente.

El erotismo, las emociones, los gustos, las actitudes y el placer sexual también se encuentran dentro de la sexualidad, pues todos estos elementos son los que determinan la condición sexual de una persona y cómo esta se desenvolverá en las diversas relaciones sociales, ya sea en la familia, la escuela, con su grupo de iguales, entre otros.

La identidad sexual y la sexualidad son conceptos que suelen confundirse, sin embargo pueden diferenciarse claramente si se toma en cuenta que la sexualidad es la aceptación que expresa el individuo de ser un sujeto sexual, con todas sus características, mientras que la identidad es la definición que tiene la persona de sí misma en torno a la conformidad con alguno de los dos sexos.

La importancia de definir la sexualidad a temprana edad radica en disminuir las experiencias desagradables y los efectos psicológicos que este aspecto puede generar en las personas, debido a que es una de las realidades humanas más significativas, pues determina en gran medida la autoestima y las emociones que pueden generarse en torno la sociedad.

Explicarle al niño desde los primeros años de vida su condición de ser sexual puede ayudar a que este capte de manera rápida los tipos de relaciones humanas, logrando diferenciar a lo largo de su vida los géneros y las orientaciones, sin necesidad de que atraviese episodios de ansiedad, asombro o confusión, lo que también puede evitar que la curiosidad lo lleve a experimentar por sus propios medios.

Aunque la sexualidad se puede entender y aceptar desde la niñez, esto no quiere decir que el infante durante su juventud mantendrá los mismos lineamientos que le fueron inculcados en el seno familiar, pues en esta etapa comienza la búsqueda por un concepto propio en el cual el individuo se sienta a gusto consigo mismo, lo que se logra cuando se halla la armonía entre el pensamiento, el sentimiento y la realidad sexual.

Sin embargo, en muchos casos las personas mantienen el ideal inculcado dentro de la familia, pues a la edad adolescente ya han absorbido y aceptado de manera consistente ciertas creencias y aptitudes que la incluyen dentro de una identidad con la cual se siente conforme. A pesar de que no es igual, el proceso de formación de la identidad sexual y la personalidad puede asociarse a la aceptación o rechazo que un individuo tiene hacia un sistema de juicio y valor determinado.

Dimensión psicológica de la sexualidad

La sexualidad se deriva de un proceso psicológico en el cual se desarrollan todos los elementos de la personalidad, el temperamento, el carácter y las preferencias, que son los que definirán la actuación y el rol que el individuo adoptará dentro de la vida social. Los pensamientos y creencias son fundamentales al momento de definir la identidad sexual y todas las tipificaciones que esta contiene.

Existen diversas teorías de aprendizaje que exponen las razones por las cuales las personas se comportan de determinada manera, algunas plantean que la adopción de las conductas provienen de un proceso de observación mediante el cual el niño aprende a través de la imitación, por lo que si le han enseñado que su patrón debe ser su padre es posible que este lo acoja como tal, aunque también se da el caso de tome como modelo a la persona que le transmite mejores emociones o la que percibe que tiene mayor autoridad dentro de su núcleo.

Otras exponen que el infante absorbe las normas sociales a través del ensayo y error, debido a las correcciones que le hace su representante según su criterio, por lo que al momento de enfrentarse con otras realidades externas a su principal agente de socialización puede que este se adhiera a las creencias adoptadas o que por el contrario las rechace, tomando en su lugar otras que anteriormente no formaban parte de su vida.

Desde el punto de vista biológico, las estructuras cerebrales y la manera de procesar la información suministrada al cerebro pueden influir en la respuesta reactiva que los individuos tengan ante ciertos estímulos, lo que progresivamente se convierte en un factor preponderante en la formación de la personalidad. A pesar de esto los psicólogos aseguran que los comportamientos pueden ser moldeables o condicionados, como es el caso de los resultados que se obtienen de la psicoterapia conductual cuando es aplicada a pacientes que sufren fobias o algún trastorno de ansiedad.

A lo largo del tiempo se han tratado de utilizar las herramientas que brinda la psicología para cambiar la identidad sexual de los individuos, sin embargo esto no se ha conseguido con éxito. La sexualidad es tanto la base de la personalidad como el resultado de todo lo que en ella se refleja, por lo que al ser tan compleja difícilmente se pueda transformar por completo, pues esto supondría un cambio total del pensamiento y la percepción que tiene el  individuo con respecto al mundo y a su propio ser.

¿Qué hacer en caso de no sentirse a gusto con su sexo?

La psicoterapia debe ser el primer medio al cual se dirijan las personas que no se sientan dentro de los estereotipos impuestos socialmente o tengan confusión con respecto a su sexualidad, pues son los especialistas quienes entenderán de mejor manera la condición del individuo y lo ayudarán a enfrentar su realidad, ya sea porque él no quiera aceptarla y tenga deseos reprimidos o porque tema compartirla con los demás por temor al rechazo.

Los psicólogos nunca verán las diversas orientaciones sexuales, géneros e identidades como un problema o una enfermedad, por lo que su asistencia resulta de gran ayuda para que los familiares y allegados comprendan la situación del paciente y sean los primeros en brindarles apoyo. Desde la perspectiva psicológica la sexualidad es un aspecto tan  particular como cualquier tipo de creencia que el individuo adquiera durante su vida, pues en ella se refleja la personalidad y el criterio que se tiene sobre diversos temas, es decir que así como las personas pueden tener variedad de gustos en relación a la vestimenta, los colores o las figuras, así también es comprensible que su identidad sexual sea distinta a la de la mayoría.

Muchas son las consecuencias que puede traer para una persona el no sentirse aceptado por la sociedad, entre ellas se puede encontrar el desarrollo de distintos trastornos psicológicos como es el caso de la depresión, la bipolaridad y el estrés postraumático, lo que a su vez trae como resultado el aislamiento, los pensamientos suicidas y la ira.

La ayuda psicológica se encuentra orientada en gran medida a que el individuo se haga consciente de sí mismo, defina exactamente quién es y cómo desea presentarse antes los demás, sin preocuparse por cumplir con los estándares sociales, pues la única manera de que las personas en esta situación sean felices es aceptando su condición sexual.

 

Psicólogos expertos en problemas de identidad sexual

Autor: © PSIGUIDE